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Abrieron Su Granja Al Público Y Hoy Es Un Atractivo En Azua.

Abrieron su granja al público y hoy es un atractivo en Azua.

La pandemia del coronavirus los hizo reinventarse, y de solo tener una granja para el ordeño de cabras, leche que luego utilizan para la elaboración de quesos y dulces, pasaron a brindar una experiencia en la que el visitante puede interactuar y alimentar a los animales.

Daniel Costache y Nieves Segura hace cuatro años son los propietarios de Caprache, una pequeña granja ubicada en Hatillo, provincia Azua.

Daniel, de nacionalidad rumana, llegó a República Dominicana con los conocimientos y experiencia en la elaboración de quesos de leche de oveja, oficio al que se dedicaba en su país natal y, junto a su esposa Nieves, quien es dominicana y arquitecta de profesión, buscan cambiar la forma en que las personas conocen a la cabra.

“Aquí el chivo sólo se come, nunca se ha pensado en tener crianza de ordeño, entonces el estado ha intentado apoyar a la gente y ha hecho importaciones de razas lechera”, indicó.

Caprache maneja dos razas, explica Nieves, la blanca completa que es la raza sana en Suiza, y la que tiene variaciones de colores conocida como la alpina francesa o alpina americana.

“Cuando comenzamos lo que hicimos fue que fuimos identificando donde quedaban animales de esa genética aquí en el país, para no comprar criollas, sino que ya tengan la base de la genética lechera, rescatamos unas 50 e importamos lo machos de Estados Unidos”, indica Nieves, mientras le extiende ramas de moringa a los niños para que alimenten a los animales.

“Quien trae la idea del proyecto es mi esposo, él es rumano y en su país tenía una crianza de oveja de leche, él es la tercera generación de maestros artesanos del queso, su papá, su abuelo y él, ya él tenía la práctica y que mejor que hacer en el país que decidió residir, hacer lo mismo que hacía en su país, quien hace los quesos y sabe de la temática de los quesos es él”, explica Nieves.

Comenta que debido a la pandemia del Covid-19 muchas personas regresaron a Palmar de Ocoa a pasar el confinamiento, lo que produjo que más conocieran y consumieran sus productos.

“La apertura de la granja se da por la pandemia, nosotros como vendíamos más a restaurantes que otra cosa, cerraron y comenzamos a tener mucho producto en finca, entonces qué decidimos, vamos a abrir. Muchas personas fueron a pasar la cuarentena en su casa en la zona, ellos se enteraron de que nosotros hacíamos quesos y entonces eso motivó que más personas de esa zona comenzaran a venir”, dice Nieves al explicar que la pandemia los hizo crecer aceleradamente.

Pero no es hasta que se inicia en el país la apertura económica, cuando una clienta le sugiere que además reciban visitas en la granja, como una forma de que las personas de la zona tengan donde llevar a los niños a esparcirse.

 

A pesar de que no tenían en planes la apertura al público hasta que adecuaran más el lugar, decidieron arriesgarse y desde entonces reciben tantas solicitudes para visitarlos que ya está en proyecto una página web para que los visitantes puedan agendar su cita.

“Esa era la meta, porque siempre hemos pensado tener una oferta gastronómica dentro del proyecto, pero no inmediato no con la finca así tan rústica, pero la verdad es que se ha dado bien, la aceptación de la gente ha sido buena” comenta.

Mientras Nieves realizaba el recorrido por la granja a reporteros de Listín Diario, explica que su idea es cambiar la forma en la que las personas conocen a la cabra y aunque asegura el estado ha intentado apoyar a los criadores de chivo aún falta mucho por hacer.

A finales de 2017 cuando empiezan la elaboración de los productos inicia su comercialización en restaurantes como Ocoa Bay y Saverio en Pat’e Palo y a estos se sumó este año Ajuala.

Desde la llegada de la pandemia 60% de los productos se venden en la granja directamente al consumidor y el otro 40% se comercializa en las tiendas Carne & Co y en Terra Verde “y este año, iniciamos la venta en Butcher Shop”.

 

Nieves y Daniel por el momento reciben 15 grupos por día, los sábados y domingo debido a que son una pequeña empresa y ellos ofrecen un recorrido que es gratuito y personalizado a los visitantes.

Productos

Daniel elabora queso natural, crema que viene combinado con orégano y con puerro además del dulce de leche.

Nieves explica que en ocasiones suelen hacer en la semana un queso diferente, como feta o crema “y estos los vendemos exclusivamente aquí el fin de semana que él lo haga”.

Productividad

La pareja inició el negocio con apenas 45 cabras que buscaron en diferentes puntos del país y actualmente cuentan con 184.

Esas cabras producen entre 1.5 y 1.8 litros de leche al día en dos ordeños, uno en la mañana y otro en la tarde, “que se hace manual por el momento” que producen unas 210 libras de queso semanal  y entre  80 y 100 frascos de dulce  por semana.

Dentro de los planes para su expansión están la construcción de un área de ordeño que prevén tendrán listo para junio donde se extraerá la leche con una maquinaria especial con la que ya cuentan.

Proceso de elaboración del queso

Daniel y Nieves no viven muy cerca de la granja, para la elaboración de los productos, pasan a recoger la leche del ordeño de la mañana y luego se trasladan a su casa ubicada en las Charcas  provincia de Azua (siguiente a Hatillo), donde procesan y elaboran el queso.

La pareja tiene en proyecto, instalar la planta de procesamiento en la granja,” la idea es que todo se haga aquí y que cuando las personas vengan delante estará la tienda y adentro las personas podrán vivir la experiencia de ver el proceso de elaboración a través de un cristal” detalla Nieves con gran ilusión.

Nieves comenta que además buscan tener una línea de quesos curados local, que actualmente no hay en el país.

Otra de las metas de Nieves y Daniel es crear una línea de quesos curados local, ya que aseguran en el país este solo se importa “También, queremos hacer un queso curado local, porque aquí no hay, el manchego que llega es importado, todo lo que llega aquí es importado”.

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